Lengua de signos

La Lengua de Signos (LS), también llamada lengua de señas, es una lengua de caracter visual y gestual, natural y propia de las personas sordas. No se trata de un lenguaje ni un mero sistema de comunicación, sino que desde el punto de vista lingüístico presenta las características propias de una lengua.

La LS se identifica con la lengua materna de las personas sordas al ser la primera lengua que pueden entender y usar para expresarse de forma completa, aunque en gran número de casos no es la lengua que se habla en su entorno más inmediato (ni familiar, ni académico, ni social).

Es muy importante para todo ser humano disponer de una lengua vehicular que le permita acceder al mundo que le rodea, entenderlo, interactuar, participar y de esta forma contribuir a su desarrollo intelectual, emocional y afectivo que, de otra forma, lleva a graves desajustes del individuo como persona y como ser social.

La lengua, más allá de identificar al individuo, funciona como elemento indispensable del pensamiento y del desarrollo individual y social, configurando su forma de ver el mundo. Es por ello de vital importancia proporcionar al niño (y adulto) un lenguaje accesible y potenciar su uso en el entorno. Una vez iniciada la adquisición de una primera lengua, la exposición del niño a otras lenguas del entorno desarrollará mecanismos cognitivos de aplicación, no solo para el desarrollo de esas otras lenguas, sino incluso para la resolución de otros problemas.

Una lengua que permite al individuo comprender y expresarse es la base para el desarrollo cognitivo y de las relaciones interpersonales, aumentando la autoestima, desarrollando la solidaridad, el conocimiento de la cultura y tradiciones, fomenta la igualdad y la no discriminación, desarrolla la competencia plurilingüe y pluricultural, fomenta el aprendizaje metacognitivo y metalingüístico, así como mecanismos de autoaprendizaje, respetando las diferencias y garantizando las mismas oportunidades.

En muchos países se utiliza la LS no solo con personas sordas, sino con niños con otras discapacidades e incluso con niños oyentes que no presentan ninguna problemática especial, ya que el carácter viso-gestual de la LS permite al niño comunicarse con su entorno antes de que su aparato fonador le permita usar la voz para expresarse. De este modo, se consigue interactuar con los pequeños a edad más temprana.

El uso de la LS puede ser complementario de otras lenguas o sistemas de comunicación, resultando de gran ayuda en muchísimos casos. Cuando hablamos de personas sordas o con pérdida auditiva, su uso está más que indicado ya que puede convertirse en la lengua principal utilizada por dicha persona y la lengua vehicular que le permita aprender otras lenguas.

En el adulto competente en LS que opta por el uso de la misma, le permite identificarse y participar en sociedad a través de una lengua que proporciona una experiencia completa del entorno y que le permite recibir y transmitir lo más ínfimos detalles de la comunicación.

El derecho al uso de la LS se encuentra regulado en España a través de la “ley 27/2007 de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas”.

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